domingo, 2 de septiembre de 2012

¡Rruun!

¡Rruun! ¡Rruun! Esas son las primeras palabras que Alfonso aprendió a decir (casi antes que mamá y que papá). Y es que, mi nieto, tiene más afición que su padre y que su abuelo juntos. Un verdadero motero, que madruga para dar su primera carrera.